Oficina Regional en Lima

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La OEI y el Canje de Deuda por educación

 

Por José Ignacio López Soria
Representante OEI Perú
Seminario “Por la educación y la democracia real”.
Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura - FLATEC

Panamá, 21/09/2004

Introducción

Después de agradecer a los organizadores la invitación a participar en este foro de maestros, quiero transmitirles el saludo de nuestro secretario general, Francisco Piñón, a quien le hubiese gustado acompañarlos pero no le ha sido posible por compromisos urgentes propios de su función.

Dentro del movimiento a favor de la educación, que la OEI viene impulsando, el tema del canje de deuda externa por educación ocupa un lugar relevante en consonancia con las políticas de la Organización orientadas a conseguir que la educación en nuestros países sea de calidad, equitativa, pertinente e inclusiva.

Comenzaré mi exposición presentando en líneas generales la OEI, institución que, si bien centra sus acciones de cooperación en el sector público, considera que la participación de los sectores sociales organizados es fundamental en los procesos de integración de los pueblos que componen Iberoamérica. Abordaré luego el tema del canje de deuda externa por educación, a sabiendas de que se trata de un tema complejo y particularmente sensible en cuyo tratamiento deben participar tanto los gobiernos como la sociedad civil. Nuestra intención con esta presentación no es otra que invitarlos a discutir el asunto y a ponerlo en la agenda de los colectivos de maestros aquí reunidos.

Presentación de la OEI

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura es un organismo internacional de carácter gubernamental para la cooperación entre los países iberoamericanos en el campo de la educación, la ciencia, la tecnología y la cultura en el contexto del desarrollo integral, la democracia y la integración regional.

Componen la Organización como miembros de pleno derecho los Estados de América Latina, España, Portugal y Guinea Ecuatorial. La sede central de su Secretaría General está en Madrid, España, y contamos con Oficinas Regionales en Argentina, Brasil, Colombia, El Salvador, España, México y Perú, y con Oficinas Técnicas en Chile, Honduras, Nicaragua y Paraguay.

Nuestra programación se centra en tres áreas de cooperación: educación, cultura y ciencia y tecnología. En educación nos orienta la búsqueda de la equidad, la pertinencia y la calidad; en cultura promovemos el encuentro de las diversidades culturales que pueblan Iberoamérica, y en ciencia y tecnología nos interesan la socialización de la cultura científico-tecnológica, la innovación para el mejoramiento de la calidad de vida y el desarrollo de la sociedad de la información.

A partir de estas orientaciones básicas, se elaboran los programas cuatrianuales, que son aprobados por los ministros de educación de los Estados miembros y se concretan en ejes y líneas de cooperación para cada una de las áreas indicadas.

En lo relativo al área de educación, la programación para el cuatrienio 2003-2006 se organiza a partir de la lógica de la vinculación entre calidad y equidad, en el convencimiento de que esta vinculación se constituye en un círculo virtuoso que articula espacios de reflexión e intervención para, por un lado, mejorar los niveles de calidad y de pertinencia de los sistemas educativos, y, por otro, promover el desarrollo de políticas educativas "para todos", prestando una especial atención a aquellos sectores que, por diversas causas, se encuentran alejados o no suficientemente integrados al sistema.

Establecidos estos objetivos, el área educativa se organiza en dos ejes programáticos. El primero, Educación, Sociedad y Desarrollo, da origen a dos líneas de cooperación: Ciudadanía, democracia y valores en sociedades plurales, y Educación e inclusión social. El segundo eje programático, Sistemas Educativos, Actores y Prácticas, se concreta en cinco líneas de cooperación: Atención integral a la primera infancia, Innovaciones en la escuela media, Educación superior, Condición y profesión docente, y Administración y evaluación educativa.

Similarmente, en las áreas de cultura y de ciencia y tecnología la programación se concreta en líneas relacionadas, con diversidad y desarrollo cultural, en el primer caso, y con ciencia y sociedad, innovación tecnológica y políticas públicas, en el segundo caso.

Además del trabajo por áreas, la OEI desarrolla iniciativas transversales que constituyen espacios interdisciplinarios de cooperación y que alimentan al conjunto de las áreas. Entre ellas se cuentan: la publicación de libros y cuadernos de trabajo, la edición de revistas ( Pensar Iberoamérica, Revista Iberoamericana de Educación, Revista de CTS, Revista de CTS+I, Revista Escolar de la Olimpíada Iberoamericana de Matemáticas) y boletines (uno por área), la impartición de cursos de formación (planificación y gestión de proyectos, políticas y gestión culturales, CTS, educación en valores, innovación tecnológica, administración de la educación, etc.), la organización de foros (Nuevas tecnologías, sociedad y desarrollo) y talleres (planificación y gestión de proyectos de desarrollo y de cooperación educativa …).

Finalmente, pero no en último lugar, la OEI organiza anualmente las Conferencias Iberoamericana de Educación e Iberoamericana de Cultura, que se han convertido en los principales foros de encuentro y debate de las máximas autoridades educativas y culturales de Iberoamérica y que coadyuvan a diseñar y desarrollar políticas de integración y de cooperación mutua en la región. Fue precisamente en el marco de estas conferencias donde se gestó la idea de un movimiento iberoamericano por la educación que incluye la propuesta de canje de deuda por educación.

Después de la información precedente sobre la OEI, paso a ocuparme del tema del canje de deuda por educación.

Antecedentes

Consciente de la necesidad de aumentar significativamente la inversión en educación para conseguir los objetivos de equidad, pertinencia y calidad, la XIII Conferencia Iberoamericana de Educación (Tarija, septiembre 2003), a propuesta de los ministros de educación de Argentina (Daniel Filmus) y de Brasil (Cristovam Buarque), acordó promover “…un movimiento iberoamericano a favor de la educación, que tenga como eje la movilización de actores y la participación social, que instale la temática educativa en el centro del debate público y en la vida y desarrollo de nuestras sociedades.” El movimiento apunta a conseguir para todos una educación de calidad, equitativa y pertinente, para lo cual, sigue diciendo la Declaración de Tarija, “ … es necesario aumentar y mejorar la eficiencia de la inversión en educación y proteger la ya efectuada en programas educativos con el fin de asegurar su sostenimiento y profundización”.

Lo novedoso de la Declaración de Tarija no son, sin embargo, estas manifestaciones de buena voluntad, sino el pedido explícito a la XIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno de que “…analice mecanismos que permitan la conversión de un porcentaje a determinar de los servicios de la deuda por inversión en los sistemas educativos”. A este pedido se añade la solicitud de apoyo a la OEI “…para la concreción de un plan de acción para su implementación”.

Pocos meses después, en noviembre de 2003, tuvo lugar en Santa Cruz de la Sierra la XIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. En la Declaración de Santa Cruz de la Sierra, los jefes de estado y de gobierno de América Latina, España y Portugal se comprometen a “ … resolver, de manera efectiva, justa y duradera, el problema de la deuda externa que afecta a los países de la región, teniendo en consideración que los planes de ajuste económico preserven los principios de equidad y justicia social así como la lucha contra la pobreza, el hambre y la desocupación.” Para ello instan “…al Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo a que intensifiquen los mecanismos de prevención y resolución de las crisis financieras por las que atraviesan determinadas economías latinoamericanas, evaluando, en cada caso y con los países afectados, fórmulas para aliviar cargas insostenibles de la deuda…” Conscientes, por otra parte, de la importancia de la educación como factor de inclusión social para la erradicación de la pobreza, el logro del desarrollo sostenible y la construcción de sociedades prósperas y democráticas, reiteran su compromiso de “…impulsar un Movimiento en favor de la Educación.” y destacan “ . . la posibilidad de llevar adelante estudios técnicos, diálogos y negociaciones conjuntas ante organismos internacionales con el objeto de explorar la viabilidad y puesta en marcha de estrategias, iniciativas e instrumentos de conversión de la deuda externa por inversión en educación, ciencia y tecnología, según sea del interés de los Estados, con el doble objetivo de reducir y aliviar el nivel de endeudamiento de nuestros países y a la vez aumentar la inversión genuina en dichos sectores críticos para el desarrollo.”

Actividades desarrolladas

Cumpliendo con su encargo, la OEI se puso a trabajar para promover el Movimiento a favor de la educación y explorar caminos y estrategias para el canje de deuda por inversión en educación.

Un primer fruto de este trabajo es el documento Deuda externa por educación. Experiencias recientes, perspectivas y propuestas de conversión de deuda por educación (Madrid, OEI, febrero de 2004), que ha elaborado la OEI, con la colaboración de “Economistas sin fronteras”. El documento fue presentado en público en Madrid por Alejandro Tiana (entonces Director General de Desarrollo de la OEI y hoy Secretario General del MEC de España), y Juan Gimeno (de Economistas sin Fronteras) y tuvo una importante acogida.

En abril, en la Feria del Libro de Buenos Aires se organizó una mesa redonda sobre el tema , con la participación de Filmus, el director de UNICEF de Argentina y la OEI, que presentó el documento.

En una Reunión de ministros de educación del MERCOSUR, que tuvo lugar en junio en Buenos Aires, el nuevo ministro de educación de Brasil, Tarso Genro, y Daniel Filmus reforzaron la posición de canje de deuda por educación.

Aprovechando la visita del ministro Filmus a España y atendiendo su pedido, se organizó en julio, en la sede de la OEI de Madrid, una reunión de ONGs españolas en la que Filmus presentó el tema. A continuación, tuvo lugar un encuentro abierto en el que Francisco Piñón de la OEI, Alejandro Tiana de Ministerio de Educación de España y el rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Berzoza, presentaron reflexiones sobre el tema, y el ministro Filmus reiteró el interés y la voluntad del gobierno argentino de llevar adelante la iniciativa de canje de deuda por educación. Después de estas intervenciones se desarrolló un rico diálogo en el que se plantearon inquietudes, preocupaciones y condiciones de viabilidad para encaminar esta propuesta.

Por lo que respecta al Perú, en cuanto supimos de la responsabilidad asignada a la OEI comenzamos a movernos. Yo mismo, en el periódico La República, abrí el debate planteando algunas reflexiones. Además de distribuir en los medios políticos e institucionales el mencionado documento Deuda externa por educación, inciamos una ronda de contactos para promover el tema. Encontramos inmediata acogida tanto en el Congreso de la República, oficina de la congresista Gloria Helfer, como en el Ministerio de Educación, despacho del ministro Javier Sota. A estas instituciones se unieron pronto el Consejo Nacional de Educación y la Universidad del Pacífico. Después de varias reuniones cuajó la idea de organizar un primer taller con expertos y tomadores de decisión, que tuvo lugar en agosto y que será seguido en noviembre por una reunión más amplia. El taller, al que titulamos Criterios, estrategia y mecanismos de canje de deuda por inversion en educación, se constituyó en un rico espacio de presentación, análisis y discusión de ideas sobre el tema. Con esta primera actividad nos proponíamos colocar el asunto del canje de deuda por educación en el debate público y en las agendas social y política, alcanzando informaciones y reflexiones que le den densidad al debate y aportando instrumentos que apunten a la puesta en práctica de sus resultados.

Finalmente, en la 47ª Reunión Internacional del BIE, Unesco, tenida recientemente en Ginebra, los ministros de Argentina, Brasil, Venezuela, México y otros plantearon el tema y propusieron que fuera incorporado a la declaración final.

Productos objetivos de todo este proceso de difusión y concientización sobre canje de deuda por educación son los documentos que se van elaborando y la formación de un colectivo iberoamericano de instituciones y personas interesadas en el tema y comprometidas con su desarrollo. Para promover la incorporación a este movimiento y facilitar la consulta y la intercomunicación entre los participantes, la OEI ha abierto un espacio virtual en su página web: www.oei.es/deuda. En él se puede encontrar la lista de los adherentes, así como importante documentación y enlaces a otros grupos y sitios de internet preocupados con el tema.

Consenso internacional

Como es sabido, existe un amplio consenso acerca de la estrecha relación entre inversión en educación y desarrollo humano. Este consenso ha sido expresado y recogido en numerosas conferencias internacionales y en no pocos planes nacionales de desarrollo. La Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, 1990), la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995), el Foro Mundial sobre la Educación (Dakar, 2000), los conferencias mundiales sobre género y sobre los derechos del niño, etc. han subrayado unánimemente la importancia de la inversión en educación como elemento clave para la superación de los problemas del desarrollo y han fijado metas y objetivos, muchos de los cuales lamentablemente no han sido alcanzados.

En septiembre del año 2000, los representantes de 189 países del mundo suscribieron la Declaración del Milenio, por la cual se comprometieron a intensificar los esfuerzos para reducir la pobreza, mejorar la salud, promover la paz y los derechos humanos y la sostenibilidad ambiental. La Declaración establece como objetivos para ser alcanzados antes del 2015 la universalización de la educación primaria de todos los niños y niñas del mundo, y el logro de la equidad de género y la autonomía de la mujer eliminando las desigualdades de género en todos los niveles educativos.

Hitos en este mismo camino son, como hemos indicado, la XIII Conferencia Iberoamericana de Educación (Tarija, 2003), la XIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobiernos (Santa Cruz de la Sierra, 2003), y ,antes de esta última reunión y como preparación para ella, el encuentro de ministros de educación de los países de la OEA en el marco del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI, México 2003). En este último evento, el ministro Daniel Filmus reiteró la idea de que se proponga a los acreedores canjear parte de la deuda externa por inversiones en educación, ciencia y tecnología. El proyecto fue avalado por el presidente Kichner y aceptado por todos los ministros de educación asistentes, incluidos los de Estados Unidos y Canadá.

Para el mundo iberoamericano puede decirse que el ministro Filmus se ha convertido en el adalid de la propuesta de canje de deuda por educación. No es raro, por tanto, que sea también en Argentina en donde las críticas al proyecto se han dejado sentir más agudamente.

El consenso al que nos referimos tiene como fundamento los estudios que han realizado diversos organismos internaciones y agencias nacionales sobre la relación entre inversión en educación y desarrollo humano. Para el caso de América Latina, por ejemplo, se ha estimado que la rentabilidad media de la inversión social en educación primaria es de 17.4% , de la secundaria de 12.9% y de la superior de 12.3%, mientras que la rentabilidad de la inversión privada es, respectivamente, de 26%, 17% y 19.5%.

Para el caso de Estados Unidos, se estima que en los últimos 50 años las mejoras en la educación son la causa de al menos un tercio del incremento total de la productividad. Para los países de la OCDE, entre un quinto y un tercio de la variaciones del ingreso de las personas puede documentadamente ser atribuido al efecto combinado de educación, alfabetismo y acumulación de experiencia laboral.

A la luz de estas informaciones no es raro que los países estén empeñados en montar estrategias para incrementar significativamente las inversiones en educación. La necesidad de este incremento se acentúa aún más si consideramos que, en la sociedad de la información que nos está tocando vivir, el conocimiento es el principal insumo productivo y su apropiación se ha convertido en condición necesaria tanto para la competitividad social como para la participación más equitativa en la distribución de los bienes. Si a esta visión, un tanto economicista, añadimos la importancia de la educación para el despliegue de las capacidades humanas y para la construcción de ciudadanía y la democratización del saber y del poder, es evidente que requerimos con urgencia incrementar significativamente la inversión en educación.

Estrategias disponibles

El documento Deuda externa por educación da cuenta de los principales proyectos en ejecución para incrementar las inversiones en educación a base de la deuda externa. Antes, sin embargo, se encarga de recordar que en nuestros países la capacidad de financiamiento del gasto público es muy limitada, debido tanto a la baja recaudación como a la pesada carga de la deuda externa. Por otra parte, es conocida la escasa atención que se da a la inversión social en la distribución de la renta. Frecuentemente, el monto destinado al pago de la deuda es muy superior al que se destina a inversión en educación.

Frente a esta situación se han ensayado en diversos países y regiones algunas estrategias de canje de deuda por inversión en desarrollo social, en general, y en educación, en particular.

Voy simplemente a enumerar algunas de estas estrategias sin la menor intención de analizarlas ni menos de valorarlas, entre otras cosas porque no soy ningún experto en la materia.

La iniciativa llamada Países Pobres Muy Endeudados surge en 1996 como respuesta institucional de los acreedores (principalmente del FMI y el BM) a las presiones sociales para aliviar el peso de la deuda y al desencanto social con respecto a las promesas neoliberales. El objetivo de esta estrategia no es tanto aliviar el peso de la deuda ni incrementar las inversiones sociales sino principalmente lograr la sostenibilidad de la deuda, relacionando para ello sus servicios con los ingresos de los países endeudados por sus exportaciones. La entrada a este programa no es nada fácil. Lo han logrado 27 países (entre ellos, Bolivia, Honduras y Nicaragua) y hay otros 15 en la cola de espera. En el documento Deuda externa por educación se ofrece una información condensada de la aplicación de esta estrategia en Bolivia, Honduras y Nicaragua. Quiero añadir que en el Perú, en la segunda mitad de los años 80, el gobierno aprista propuso unilateralmente una estrategia similar que no encontró acogida entre los acreedores.

Paralelamente a la iniciativa anterior surgió en los medios eclesiales el movimiento Jubileo 2000, llamado ahora “La búsqueda del jubileo”, que se propone “la condonación de la deuda externa de los países del Sur para que millones de personas inicien el nuevo milenio con esperanza”. La atención, por tanto, está puesta más en el alivio de la pobreza que en argumentaciones financieras. Los tres criterios que presiden este movimiento son: aplicar la justicia y la razón a la resolución de la crisis de la deuda, asumir compartidamente –acreedor y deudor- la responsabilidad de la deuda, y garantizar transparencia y responsabilidad en el tratamiento de la deuda. Alrededor de 60 países se están beneficiando de los frutos de este movimiento. Con la campaña “Deuda externa, ¿deuda eterna?”, España ha sido particularmente activa en el movimiento. Importantes ONG españolas han tratado de sensibilizar a los políticos y a la opinión pública a favor de la condonación de la deuda con España de parte de los países más pobres.

Una tercera iniciativa ha sido la creación de los fondos de contravalor o canjes de deuda por inversión social o medioambiental, que consiste en que un país acreedor acuerda donar una parte del monto adeudado a su favor por el país deudor, a condición de que este último constituya un fondo interno de aplicación inmediata con recursos del Tesoro Público por el equivalente a un porcentaje del valor nominal de la deuda condonada (tasa de conversión). Por lo general, el desembolso es realizado por el Estado deudor en moneda nacional y aplicado a proyectos de inversión social o medioambiental. Asimismo, el país donante puede establecer condiciones sobre la utilización y la gestión de dicho fondo. Se considera el canje como efectuado cuando el país deudor desembolsa el total de la suma comprometida. Los Estados, las ONG y otras entidades aplican a esos fondos presentando proyectos cuya viabilidad es estudiada por el comité especial que se encarga de asignar los fondos. Se han desarrollado experiencias de fondos de contravalor en muchos países (Uganda, Mozambique, Ecuador, Perú, etc.), generalmente por iniciativa de los conglomerados de ONG de los países donantes como Intermon, Caritas Internacional, Oxfam, Economistas sin Fronteras, etc. Entre las áreas beneficiarias de la aplicación de estos fondos está generalmente la educación. En el Perú se han realizado operaciones de este tipo con Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Italia y Suiza por un monto de 661 millones de dólares de la deuda canjeados por 270 millones de dólares de inversión peruana en proyectos de desarrollo.

Finalmente, está difundiéndose la alternativa llamada tasa Tobin que consiste, a tenor de lo propuesto por el economista James Tobin, en un impuesto a las operaciones financieras de alrededor de 0,1%. La recaudación debería ser gestionada por el FMI, el Banco Mundial u otra organización similar. Y lo recaudado debería ser distribuido entre los países más pobres, con los debidos controles y limitaciones para que el beneficio del fondo no se convierta en un incentivo al endeudamiento.

Puntos de crítica

Como podemos imaginar, el movimiento de canje de deuda, en cualquiera de sus modalidades y particularmente en el caso de canje de deuda por educación, tiene sus opositores. El tema de la deuda es no sólo complejo sino social y políticamente muy sensible.

Desde el lado de quienes consideran que el endeudamiento es un mecanismo imprescindible para proveerse de fondos para el desarrollo se ven las estrategias de canje de deuda como un subterfugio que, independientemente de su éxito, mina las normas, usos y costumbres de la relación acreedor/deudor y, por tanto, socava los fundamentos de la moral transaccional y promueve un comportamiento irresponsable con respecto al endeudamiento. En el fondo de esta posición se advierte un reavivamiento de las viejas concepciones de la ética y la disciplina capitalistas que, como demostrara Weber, están en el origen del capitalismo.

Por el contrario, los que ven el endeudamiento como un mecanismo de dominación consideran que las estrategias de canje de deuda son todas ellas inmorales porque, al reconocer la deuda, legitiman de hecho prácticas de dominación.

Así como Argentina es líder en el movimiento de canje de deuda por educación, lo es también, hasta donde conocemos, en la oposición a este movimiento. A partir de la consideración, supuestamente fundada, del carácter ilegítimo y fraudulento de la deuda, diversos colectivos de educadores se oponen a las estrategias de canje de deuda por educación porque estas operaciones: contribuyen a legitimar el endeudamiento; abandonan la convicción de que la deuda ya fue ampliamente saldada por los intereses usurarios pagados; hacen posible la injerencia de los organismos internacionales en las políticas públicas sobre educación en la medida en que orientan las inversiones; continúan y profundizan la aplicación de políticas neoliberales en materia educativa; desconocen los resultados “perversos” que la aplicación de estrategias similares ha tenido en varios países en relación con el medio ambiente y el alivio de la pobreza; facilitan la mercantilización y la privatización de la educación y abren las puertas en ese terreno a los inversionistas extranjeros; introducen en la educación la metodología de trabajo por programas y proyectos, según principios de gestión empresarial, al margen del sistema educativo y sus reales prioridades; y finalmente, postergan la búsqueda de un financiamiento genuino y permanente de la educación y liberan a los estados de sus obligaciones al respecto.

Conclusiones preliminares

La complejidad del problema y la poca experiencia todavía acumulada sobre canje de deuda por educación hacen que las conclusiones a las que aquí llegamos, recogidas en gran medida del documento Deuda externa por educación, tengan un carácter preliminar.

Dividiré las conclusiones en generales, referidas al canje de deuda por desarrollo, y específicas, centradas en el canje por inversión en educación.

Conclusiones generales

Es fundamental comenzar afirmando el convencimiento de que la inversión en desarrollo humano es imprescindible para el progreso económico, la democratización del saber y del poder, la equidad social y la participación ciudadana. Este convencimiento va ganando cada día más consenso tanto en los pueblos y países como en los medios políticos, económicos y de la sociedad civil.

Es igualmente importante reconocer que en la casi totalidad de los países iberoamericanos hay grandes dificultades para afrontar las inversiones necesarias en desarrollo humano porque buena parte de los recursos disponibles se dedica al servicio de la deuda. Esta situación constituye un serio obstáculo para hacer frente a los problemas del desarrollo.

Se hace, por tanto, necesario pensar estrategias que permitan reducir la carga de los servicios de la deuda e incrementar las inversiones en desarrollo humano.

Estas estrategias deben estar orientadas por tres principios: aplicar la justicia y la razón , y no sólo cálculos financieros, a la resolución de la crisis de la deuda; asumir compartidamente, tanto por los acreedores como por los deudores, la responsabilidad de la deuda; y garantizar transparencia y responsabilidad en el tratamiento de la deuda.

En la actualidad hay un clima relativamente propicio para diseñar y llevar a cabo las estrategias de canje de deuda por educación, debido, por un lado, a las políticas de saneamiento de la mayor parte de los gobiernos de la región y, por otro, a la superación de algunas rigideces en el tratamiento de la deuda por parte de los organismos económicos internacionales.

La experiencia acumulada hasta ahora permite, por un lado, contar con criterios, metodologías y procedimientos, y, por otro, reduce las prevenciones y temores que se tenían con respecto a la creación de fondos de desarrollo con cargo a la condonación condicionada de la deuda. Las críticas mencionadas más arriba, sin embargo, aconsejan proceder con cautela y perspicacia y bajo la vigilancia ciudadana para que las políticas de canje de deuda no se conviertan en el nuevo ropaje de las relaciones de dominación.

Para que las operaciones de canje de deuda supongan una verdadera mejora de la situación financiera y del desarrollo humano es fundamental abordar el problema desde su doble vertiente: el sobreendeudamiento que pesa sobre nuestros países y la insuficiencia de los recursos para desarrollar políticas públicas dignas y que atiendan las necesidades básicas de la población.

Para un tratamiento adecuado del problema es necesaria la intervención de expertos en el ámbito financiero, pero también de personas e instituciones con reconocidas capacidades y vinculaciones para diseñar y gestionar proyectos de cooperación.

El fondo debe emplearse para llevar a cabo políticas que repercutan en el efectivo desarrollo de los habitantes del país, especialmente de los más desfavorecidos.

Por otra parte, la participación social en los órganos rectores de los fondos de contravalor es imprescindible. El diálogo con la sociedad civil organizada implica escuchar y atender las demandas de los ciudadanos más comprometidos con el desarrollo humano en el Norte y de las redes que aglutinan las demandas de la población excluida en el Sur.

Creado el fondo y definida su estructura de funcionamiento, es necesario determinar los criterios para la utilización de los recursos e identificar los sectores a los que se destinarán las ayudas, privilegiando la zonas y colectivos sociales excluidos.

La programación debe ser plurianual y con una planificación que propicie la mayor calidad posible y el desarrollo de una política coherente e integral.

Es fundamental evitar que en el futuro existan países sobreendeudados. Se debe relacionar el nivel de endeudamiento con el volumen de las exportaciones y con los ingresos públicos. Para ello es necesario establecer mecanismos nacionales de control y vigilancia del gasto y la corrupción.

La reforma de las estructuras financieras internacionales, en el sentido de su democratización, es condición necesaria para la mayor eficacia de las estrategias de conversión de la deuda en desarrollo y el logro de un orden económico mundial más justo, equitativo y equilibrado.

Conclusiones específicas

Las razones por las que, en las estrategias de canje de deuda, conviene priorizar la inversión en educación tienen que ver con el hecho de que la educación de calidad es un factor fundamental para el adelantamiento en el desarrollo humano, la disminución de la desigualdad social, el mejoramiento de las posibilidades y la calidad del empleo, y la reducción de la pobreza.

De aquí se deduce la necesidad de que dichas estrategias estén orientadas a crear igualdad de oportunidades a través de la educación, prestando una especial atención a las zonas y sectores sociales tradicionalmente desfavorecidos.

Como los efectos de las intervenciones en el terreno educativo se hacen perceptibles más en el largo plazo que en el corto, es importante evitar el peligro de priorizar proyectos con resultados brillantes sólo en el corto plazo.

Para evaluar la eficacia de los proyectos priorizados y corregir sus desviaciones es necesario contar con una batería de instrumentos de medición y acompañar los procesos a fin de asegurar el cumplimiento de los objetivos propuestos.

Pieza imprescindible y fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje es, sin duda alguna, el maestro, y por tanto las estrategias de canje de deuda por educación deben incluir entre sus objetivos prioritarios el aseguramiento de la calidad de la formación inicial y permanente del magisterio, el sostenimiento de sus motivaciones y el mejoramiento de sus condiciones de trabajo, incluidas las remunerativas.

Dado el papel primordial e irreemplazable del sector público en la educación, especialmente en el diseño de las políticas públicas y en su ejecución en la fase básica, las estrategias de canje de deuda por educación no deben en ningún caso favorecer la mercantilización de la educación ni permitir que el Estado abandone sus insustituibles e indelegables responsabilidades con respecto a la educación.

Es preciso, por tanto, diseñar una estrategia de Estado, con participación de la sociedad civil, para elaborar, promover y gestionar la propuesta de canje de deuda por inversión en educación, a partir de una información precisa tanto económico-financiera como educacional, y para conducir, administrar y vigilar su ejecución con procedimientos claros, transparentes y participativos.

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