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Historia de su creación
Durante los años 1964 1979 que don Rodolfo Barón
Castro (El Salvador) asume la Secretaria General de la OEI, dedicó
esfuerzos, entre otras actividades, a abrir Representaciones ante
los Gobiernos de algunos Estados miembros, como las de Lima en 1965,
Bogotá en 1970 y Buenos Aires en 1970; además, se
suscribió con el Gobierno del Perú un Convenio de
Sede en 1977, que amparaba las actividades de la Representación,
teniendo un carácter más diplomático que técnico.
En el periodo 1979-1983, la Secretaria General de la OEI estuvo
a cargo del peruano Don Guillermo Lohmann Villena, reconocido diplomático
quien también ejerció funciones de representante Permanente
del Perú ante la UNESCO. Durante su mandato enfocó
el proceso educativo como palanca de desarrollo hacia una vida mejor
y más digna y se empeñó en reforzar los contactos
con los estados de la comunidad hispánica. En lo concerniente
a la proyección de la Oficina de Educación Iberoamericana,
reformuló un plan a plazo medio diez años a
partir de 1983 a fin de asegurar la estabilidad y continuidad
de las operaciones institucionales.
En 1985, a partir de la Asamblea Extraordinaria que se había
realizado en Bogotá, en la que los representantes de los
Estados miembros decidieron unánimemente transformar la antigua
Oficina de Educación Iberoamericana en la actual Organización
de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia
y la Cultura, manteniendo las siglas OEI; el Consejo Directivo de
la OEI establece los Estatutos y el Reglamento Orgánico de
la renovada Organización.
En estos Estatutos de la Organización que rigen en la actualidad,
se hace referencia que las Representaciones ante los Estados miembros
se transforman en Oficinas Regionales; a estas Oficinas Regionales
se les da un carácter técnico de apoyo a las actividades
programáticas, así como funciones para la realización
de actividades propias.
Para el logro de los objetivos planteados por la OEI, una sabia
opción estratégica ha sido el desarrollo de sus Oficinas
Regionales, las cuales han permitido una inserción a las
regiones que sólo desde la sede central de Madrid era muy
difícil de sostener. Así es como la OEI inicia también
la construcción de una estructura descentralizada de gestión.
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